viernes, 26 de diciembre de 2014

Prisma

Cada paso que doy
se convierte en una montaña de arena.
Cada una de las montañas de arena
se transforman en salvajes desiertos.
Cada desierto
conforma un oasis.
Cada oasis
contiene un elemento puro, simple, precioso... Y brilla.

Brilla como un faro 
y guía mis recuerdos en un sendero de destrucción.
Los recuerdos son muerte. 
Son pecado.
Traición.

Son mares revueltos que juegan a su antojo,
arremolinando en su interior demasiadas visiones tridimensionales.
Peces que giran, peces que engullen, peces que se hunden.

Cada vez que echo la vista atrás
me convierto en montaña de arena,
salvaje desierto, 
oasis, 
prisma.

Un prisma 
que me hace volar con el mar, 
arremolinar tormentas, 
ver peces que giran, engullen y se hunden...
 y que no sirven de nada.