martes, 25 de febrero de 2014

Control de superpoblación

Los zorros de la comarca de Zorrolandia se han reunido esta mañana para debatir cómo controlar la superpoblación humana. El consejo del Consistorio propone una ley especial de apertura de veda para poder permitir la caza de humanos de manera indefinida. Según fuentes del Consistorio, la plaga de humanos "es terriblemente dañina y la superpoblación empieza a estar descontrolada". 

Todo parece indicar que la ley propuesta saldrá adelante con los votos a favor del Partido Popular Zorruno y del Partido Obrero Vulpejo puesto que suman mayoría. En contra votarán por considerarlo un "acto no zorruno" Iniciativa Zorruna Verde y el Partido Humanista. Estos grupos esgrimen que es una falta de zorrunidad la caza y matanza indiscriminada de humanos.

A las puertas del consistorio un centenar de vulpejos pro-humanos se han manifestado en contra de tan "inzorruna" ley, según sus propias palabras. La población humana en el mundo se cuenta hoy en día en más de siete mil millones de individuos y las madrigueras que construyen resultan dañinas para numerosos ecosistemas y están empujando a otras especies hacia el abismo de la extinción por usurpación de ecosistemas. En cuanto a los daños a los zorros, los humanos, según argumentan algunos campesinos, les están quitando el sustento de ovejas, así como de vacas y cerdos. 

Para Europa Press, L'Écrivain Noir, desde Zorrolandia


lunes, 17 de febrero de 2014

Un día cualquiera

Silencio… El aire sopla… Se cuela… Por la ventana… Suspiros…

Y toca el despertador que detonando una desternillante melodía te saca del profundo sueño que te embriagaba, que te envolvía para llevarte a la vida del mundo, y te cepillas, te aseas, te peinas y te vistes mientras un ruidito sordo te indica que tienes que comer y comes para hacer hueco en tus entrañas, pues tienes que irte rápidamente, la vida te espera en un frenesí, que no para que se contagia, vuelan las horas, estudias o trabajas en un colapso de tiempo fugaz que se eterniza por momentos que se hace corto y que queda muy largo, demasiado largo para todos, para él, para mí, para ti.

Las dos… Hora de comer… Es una alivio… Y vuelta a empezar con la rutina de la tarde, un breve lapso que te endulza por instantes pero que te endurece el ánimo porque enraiza con la pasión de ese trabajo que en la tarde aún rezuma más sabor de aburrimiento, constantes, vibrantes, movidos, absurdos movimientos que te hacen continuar en el frenesí de la vida, que no para, que sigue, que continúa y de pronto… De pronto… Un beso… Al calor del atardecer.

Y corren ríos de sangre por mis venas  que enfurecen el ánimo y lo salvaje me invade en un ansiado frenesí. De locura, de tormenta, de furia desmedida, de pasiones y de logros y de suspiros a la brisa. Alientos unidos en un solo gemido que resisten la torpeza de un torpe combate en frenesí austero de completa autonomía de dos cuerpos que se afanan por conquistar al otro en una batalla de calor ardiente y de fuego pasional en una tarde de sabores salados que recorren la cara y el cuerpo y lo empañan de furor y lo calman al unísono con el aliento en boca… Y se calma… Viene la calma… Cierras los ojos… Y te entumeces… Te sumerges… En el instante… En este instante… 

Empieza de nuevo el giro de la pasión, en embriagadas embestidas que dan sentido a este corazón. Late, lates, late, lates. Gimes y suspiras; gimo y suspiro, una y otra vez, otra vez y... Otra vez... Siempre, otra vez... Cuando...

Los latidos frenan…

Frena el tiempo…

Suave…

Lento…

Bostezas…  

Oyes… Callas…

Cierras los ojos…

Hasta el día… siguiente…

sábado, 15 de febrero de 2014

Baile sombrío

Caminaba con paso sereno por las calles de la sucia ciudad europea. Miraba a un lado a otro ensayando muy bien cuál iba a ser su coreografía una vez saliera a la avenida principal: paso firme, decisión en el torso, mirada firme y segura, hombros y espalda rectos. Era consciente de que en ese baile sombrío se la jugaba; se jugaba ser otra vez quien era.

El mar volvía a ser su confidente y el oleaje tras de sí formaba mantos de espuma que susurraban en un idioma que solo él descifraba. "Ahora... ahora... ahora... es el momento de volver... a casa...". No tenía la intención de traicionar a su fiel amigo. Esta vez no, ya lo hizo en el pasado y no estaba dispuesto a volver a hacerlo.

Su paso se dirigía hacia luces extrañas que revoloteaban a color extenso. Luces que creaban sinuosas sombras que fornicaban con el mobiliario urbano en una orgía desenfrenada y lasciva. Porque la lascivia era el gran pecado de esa sucia y asquerosa ciudad. La puta de Europa, como la llamaban. Y el mar clamaba su venganza sobre esa urbe de pecados infinitos que eyaculaba en las playas vejando la santidad de las aguas marinas.

Seguía avanzando y en la esquina iluminado, se le vio entero. El caballero gris se plantó en esa esquina esperando unos segundos de expectativa y se dispuso a caminar tal y como había practicado. Con unos pantalones ceñidos y oscuros, camisa negra y gabardina gris abierta, representaba el luto de un mar por su constante violación. Armado con dos revólveres ceñidos al cinturón comenzó su baile sombrío.

El niño miraba por la ventana como un loco disparaba a diestro y siniestro a través de la avenida. las calles se teñían de rojo y los gemidos de antaño se volvieron gritos y sollozos. La lujuria pasó a ser tristeza en un bang y la oscuridad era escarlata. Abrió bien los ojos, su niñez se tornó infame en ese momento. Y percibió el olor de la muerte.

El mar quedó contento, mucho más abajo. Las playas teñidas de sucio blanco, ahora estaban pintadas de carmín. De suculento malva. Y el rugido de las olas se elevó sobre los llantos de los cadáveres.

jueves, 13 de febrero de 2014

Otra vez

Ven, te estoy buscando.
Quiero que vengas y me cojas.
Devórame, a trozos pequeños
para luego mondarte los dientes.
Ven, por favor, me entrego.
Quiero que me cojas y te vayas.
Devórame los intestinos,
metro a metro, gramo a gramo.
Recuerda estirar bien.
Ven, que quiero jugar a un juego;
un juego en el que siempre pierda.
Solo ven y devórame la sombra,
que no se proyecte más.
Que vengas, he dicho,
cómete esta alma a sorbos.
Disfruta mientras me consumo,
alégrate mientras me pudro,
duérmete mientras agonizo.
Pero, sobre todo, vomítame al final,
que alguien puede volver a usarme...
...Otra vez.


L'Écrivain Noir, 2014.

martes, 11 de febrero de 2014

El sueño de un niño

Hechizado por la magia de Whitman, desentrañada gracias a la gran Lana del Rey, me pregunto cómo la nostalgia puede convertirse en un Peter Pan embaucador, en un Alfanhuí inmortal o en un Pinocho que no quiere ser de verdad.
Pero, esa nostalgia ¿es de un tiempo pasado mejor? ¿de un recuerdo que emerge con un toque sensitivo cual madalena de Proust? ¿de un momento mágico? ¿o de un mal menor?
No sé del mundo mucho más que un perro, una cigüeña o un pez frito. Sin embargo, a veces creo en un Dios universal. Y su forma, como buen ente del imaginario, es la de un niño pequeño.
 

"¿Qué soy, después de todo, más que un niño complacido con el sonido de mi propio nombre?" Lo que soy después de todo (W. Whitman)