viernes, 26 de diciembre de 2014

Prisma

Cada paso que doy
se convierte en una montaña de arena.
Cada una de las montañas de arena
se transforman en salvajes desiertos.
Cada desierto
conforma un oasis.
Cada oasis
contiene un elemento puro, simple, precioso... Y brilla.

Brilla como un faro 
y guía mis recuerdos en un sendero de destrucción.
Los recuerdos son muerte. 
Son pecado.
Traición.

Son mares revueltos que juegan a su antojo,
arremolinando en su interior demasiadas visiones tridimensionales.
Peces que giran, peces que engullen, peces que se hunden.

Cada vez que echo la vista atrás
me convierto en montaña de arena,
salvaje desierto, 
oasis, 
prisma.

Un prisma 
que me hace volar con el mar, 
arremolinar tormentas, 
ver peces que giran, engullen y se hunden...
 y que no sirven de nada.

martes, 7 de octubre de 2014

Arturo contra Morgana

Los tiempos que corren son especialmente apasionantes. Nacionalismos de todos los bandos, colores, olores y hasta sabores (pa amb tomàquet y tortilla de patatas) contrastan en pasiones efervescentes. El mal del siglo, el nuevo mal del siglo, canalizado a modo del mal du siècle francés tras la entrada en el siglo XIX a poco más de una década de la Revolución Francesa. Las tres preguntas clave de esta deriva sensacionalista, insisto, en todos los sentidos, deberíamos encontrarlas en las consabidas ¿de dónde venimos? ¿dónde estamos? ¿a dónde vamos?

De todo este escandaloso caldo de cultivo de irracionalidades se nutren hoy Mariano Rajoy y Artur Mas. El primero porque tiene la necesidad imperiosa de buscar un sentimiento común de todos y cada uno de los habitantes del Estado que dirige, todo a costa de las particularidades de cada una de las regiones y habitantes. El segundo en respuesta violenta contra esa conceptiva del que quiere destacarse del resto. Y ambos dos, apoyados por facciones plagadas de sentimientos pasionales incansables. 

Una de las claves que a mi juicio más ha contribuido a esta sinrazón generalizada de independentismo y mutismo aplacador, se encuentra en los aberrantes intentos de centralización de competencias otorgadas a la periferia de Madrid. Recordemos la reforma exprés de la Constitución en la que, sin previa consulta a los ciudadanos, se blindaron los topes de las Comunidades Autónomas en cuanto a déficit se trata. Una muestra de que el Estado manda y las Autonomías obedecen. 

En otro lado, si el sentimiento de nación catalana triunfa es precisamente gracias a otro gran y aberrante centralismo: la fuerza centrista de Barcelona en detrimento de las regiones sobre todo del sur. No se puede imponer una voluntad nacional sin tener un eje fuerte en el centro. El pulso pues se plantea entre Madrid y Barcelona (recordemos el trato favorable de la televisión pública de Catalunya hacia el consistorio condal, frente a la ignorancia extrema de, por ejemplo, la ciudad de Tarragona; las fiestas de la Mercè tienen tratamiento nacional, ¿lo han sido así las fiestas de Santa Tecla de Tarragona?).

Estas dos posiciones más semejantes de lo que a simple vista creen algunos, se pueden tratar como el mito del rey Arturo, Excalibur (espada extraída de una piedra) y la hermana de este, la bruja Morgana. Excalibur representa la Constitución, incrustada en la piedra para preservar el statu quo. Artur Mas, Arturo, la ha extraído ahora de la piedra empujado por sus huestes a invocar la voluntad de su pueblo, para resquebrajar así el statu quo y forzar así una brecha en el Estado que sería la piedra sobre la que se levantaba Excalibur.

Las autoridades de Madrid ante esta declaración muestran una ambigüedad clara, tan grande como las estratagemas de Morgana por tal de aumentar su poder e influencia: se envuelven en un espíritu de Estado de Derecho y tildan de inconstitucional la Ley de Consultas. Y es que el juicio está servido de antemano: la ley es inconstitucional porque yo lo digo y el Tribunal lo único que hará será ratificarlo. Una auténtica pantomima, sin duda. Pantomima de la que forma parte, claro está nuestro Arturo de la comedia: que nadie se engañe, ya sabía de antemano lo que ocurriría, pero en su mesa redonda se sienta Lanzarote, envuelto en los ropajes de ERC, esperando el momento para arrebatarle a su mujer, Ginebra (el Govern).

lunes, 23 de junio de 2014

Circo

El funambulista se dispone a cruzar el tendido circense ataviado solo con una malla de licra y unas zapatillas flexibles que coloca suavemente una delante de la otra con las puntas hacia afuera. La barra de equilibrio le brinda una magnífica oportunidad: sortear su crisis existencial mediante el miedo plasmado en los ojos de su público.

La altura es una condición secundaria, ¿qué son veinte metros de altura para quien desafía a la gravedad? Solo una cuestión de matices irrelevantes. El público es la meta, la plataforma a diez metros de donde partió sorteando el viento, es solo un paso. Debajo, ahogando gritos y risas, el payaso triste se enfrenta al loco en un disparatado duelo de flores que disparan saetas acuáticas.

Las bailarinas y gimnastas muestran su cuerpo contorsionado en piruetas imposibles soñando con una entrada lo suficientemente importante como para tomarse una semana de descanso. El público grita mirando el cuadro esperpéntico de la tarde, donde payasos, bailarinas y funambulistas yacen a la par que se mueven en su maravilloso mundo fatuo.

El acróbata se mece sobre su columpio por encima del funambulista y, con el chasquido del domador de leones, comienza a piruetear con el ritmo del metronómico balancín. "Chás, chás", el sonido del látigo implacable da las órdenes precisas para que el fiero rey de la sabana ruja y salte sobre su pelota de gimnasia.

Por último, hace acto de presencia el líder del esperpéntico espectáculo por antonomasia: el maestro de ceremonias. Su cetro y su sombrero lo visten como regente indiscutible de la maravilla del circo. Todos lo miran cuando surge del centro de las arenas dispuesto a ordenar a sus contorsionistas súbditos los movimientos más espectaculares.

Por un momento, el maestro de ceremonias recuerda como era antaño el mundo del circo. Cuando él aparecía en el momento del clímax de la función los niños y mayores rompían en un alarido fragor de batalla. "Plas, plas, plas" y algún que otro "¡Bravo!" surgían como implosiones hacia el centro mismo de la carpa.

Con este pensamiento vacuo y nostálgico, el regio maestro se cuadra ante todo el personal. Y se prepara para alzar las manos, conocedor de que el auténtico espectáculo comienza justo al final de la obra. Y no se va a producir en el centro del circo, sino que se producirá centrífugamente. Todos los elementos circenses, funambulistas, acróbatas, domador y payaso jnto a otras geniales criaturas esperan el aplauso final.

El maestro de ceremonias eleva su cetro marcando el fin de la función. Y comienza el silencioso espectáculo que contemplan con ojos como platos los hijos circenses: el deslumbrante silencio marcado por las luces que dispara la grada hacia el centro de la plaza, acompañadas del "chic-chic" del flash. Luego, el maestro mira su móvil a la espera de que #tardedecirco se coloque como trending topic.

lunes, 19 de mayo de 2014

Rumor

Rumor
Un rumor
Un rumor es 
Un rumor es como
Un rumor es como una
Un rumor es como una ola,
Un rumor es como una ola, a 
Un rumor es como una ola, a medida
Un rumor es como una ola, a medida que 
Un rumor es como una ola, a medida que crece
Un rumor es como una ola, a medida que crece se 
Un rumor es como una ola, a medida que crece se hace
Un rumor es como una ola, a medida que crece se hace más...
DESTRUCTIVO

lunes, 5 de mayo de 2014

Canción

Una voz dormida,
un silencio despierto y acomodado,
luces como sombras,
noches enteras cual espejo ovalado.

Un quejido ahogado se siembra,
un lamento dorado se recoge.
Heridas en el alma que cortan
incluso el aire que se encoge.

Hay algo más profundo que
el alma:
la esencia misma de una vida
truncada.

¡Sal de este cuerpo y libérate!
¡Sal de la nada!
¡Que salgas a la inmensidad!
¡Vuela! Hasta que quedes helada.



lunes, 28 de abril de 2014

Et in Arcadia Ego

Del color del cielo son tus ojos. Tu mirada va más allá de cualquier horizonte. Se clava en todos cuantos te miran, te adoran y te susurran despacito, que tu aliento es fresco. Dormido, muchas veces te despiertas de repente, en la soledad de la noche, o en las profundidades de la Aurora. Sumiso, contienes suavemente esa fuerza electrizante que vadea meciendo tus sentidos, en el sonido altivo de tu alegre cantar.

No soy yo quién más ofensa causa, que por ofensa tengo el don de ser el guardián de soledades. De tristes paisajes, de tristes noches, de soleadas tardes bañadas con mis andares. Andares cautos que parecen besar la fresca arena, vuestra fresca arena...

Guarda tus llantos para más adelante, hermano. Que existes porque lo bello existe. Sin ambajes, sin ataduras mortales, sin claros ni oscuros. Simplemente eres tu. Traicionero y confidente. Sobre tus hombros han llorado eternas visiones de vidas truncadas, de emociones rotas, de corazones sin consuelo. Y tú les has dado cobijo. Les has dado rienda suelta a su desdén, para que con tu vaivén, alivien esas penas.

...Y, sin embargo, solo veo lágrimas vertidas en mi vientre. He anulado a los más valientes, los engullí en mi hondo orgullo. Orgullo de pretensiones que soliviantan al más valiente. Soy descerebrado, y por engullir, engullo hasta los vientres más fertilizados. Pues si se alían conmigo esos extraños, ruidosos, estridentes, cargados de terror hasta la médula, me convierto en el más fiero de los enemigos...

No temas, pues la fuerza emerge, crece y se sumerge en ti como si fueras gruta. Y tu belleza arrastra a la condena de quienes te quieren dominar, hermano. No es tu maleficiencia, sino la ignorancia de quienes no entienden tu parecer. Ya lo dijo Maquiavelo: "todos ven lo que aparentas; pocos advierten lo que eres".

Y no en vano me consuela... Esa frase es acertada, pues tesoros más grandes he abarcado y abarco más vida que quienes osan atacarme... Y a ti, te mostraré mi cara, acercaré mi mejilla para que la beses...

...Y la besaré mil veces si hace falta, te acariciaré otras tantas, te suplicaré mi perdón. Entenderé tu furia con mirada compasiva... Te dedicaré los versos más bonitos, si hace falta a la luz de una luna que se refleja en tus ojos.

... Déjame acariciar tu arena de sentimientos...

Suavemente... Se levanta viento fresco, es hora de que me vaya... Sutilmente...

Dejaré que te marches; esperaré a que vuelvas, a que vuelvan y me amen... A que me ames...

A esta luz que rompe el cielo y a tus sonidos, me encomiendo. Me dirigen noche y día. Hacia lo desconocido. Hacia este mar que ahora me habla, me susurra, me hechiza...

Vuela, hermano, que otros ahora ocuparán tu espacio. No estoy solo, ni tú tampoco. Porque apareció un amigo, al que traicionero  llaman. Mar es su nombre, y vive besando las playas...

La luna finge; el sol declina. Sobre tus saladas aguas se marcan imperfectas tus ondanadas. Me llaman... Voy...

... Y conmigo eternamente yacerás, en las profundidades del cielo, en los confines del mar...

[Encontrado el cadáver de un joven de veinte años ahogado en la playa (extracto del diario El Suceso a 23/02/1987) ]

viernes, 28 de marzo de 2014

Ojos negros

Esa mirada profunda, de profunda oscuridad. Llena de luz; tan llena que no se ve. Se siente, te rodea, te calma, a ciegas. En un mar de emociones enfrentadas, te descoloca la timidez de la tenue luz que se te muestra. Y te envuelven el alma, penetrantes como puñales de cristal, esos ojos. Puñales que se clavan y se retuercen en tu interior. Y la sangre no mana, se coagula, se cuaja en los instintos de la pasión. Y te sigue mirando, profundamente, tan profundamente como una fosa.
Negros son. Como la muerte. Porque matan de asfixia, de incontinencia y persistencia. Se enfrentan al agua, al río, al mar, al océano... a la eternidad.
Eterno enfrentamiento desconsiderado. Latidos fuertes en un trazo colorido negroazulado. Azul oscuro, casi negro. Se pierden las miradas en el arco iris. En ese arco iris.
Esos ojos... ¡Esos ojos! Tan tenebrosos como la noche, tan terroríficos como la agonía, tan pasionales como la vida. Negros. Eran negros, antaño. Y se tornan grises en el choque contra el mar.

lunes, 24 de marzo de 2014

La noche



Víctor era un chico muy especial. Quizá era el único niño que dormía tranquilo y sin miedo durante la oscura noche. Los padres del pequeño Víctor no tenían que batallar con él para acostarlo a solas en su habitación. A diferencia de otros niños, siempre con ese miedo innato a la oscuridad de la noche, Víctor se sentía seguro en ella: La oscuridad era su amiga y el sonido del aire en las noches de invierno lo mecía y lo adormecía. Sí, Víctor no tenía miedo a la noche. Era un chico especial, tan especial como fue su nacimiento.
 El día en que Víctor vino al mundo, el sol relucía espléndido y los pájaros  entonaban sus trinos como coloridas ondas melódicas. La primavera estaba en su esplendor y los niños jugueteaban por las calles seguidos por cometas que volaban en el cielo. Todo fue a pedir de boca: un parto tranquilo y sin complicaciones. Sin embargo, en cuanto los padres del pequeño Víctor lo quisieron llevar a casa, se encontraron con un problema: Víctor, nada más salir por la puerta del hospital y ser tocado por los rayos del sol, comenzó a llorar de dolor y de miedo, auténtico miedo.
"¿Qué le pasa?", se preguntaban angustiados unos padres que no comprendían los llantos del niño. Todo era perfecto, todo era ideal: un buen clima, mucha claridad y unos padres primerizos que eran todo amor. Lo que ellos no sabían es que el pequeño Víctor tenía miedo al día, a la luz y al sol. Lo descubrieron con el paso del tiempo al ver que su pequeño dormía y estaba tranquilo en la oscuridad.  En la noche sonreía feliz, mientras que cuando salía el sol, se aferraba con furia a su mantita escondiéndose y manando agüita de sus ojillos azules.
"A los niños no les gusta la oscuridad, a todos les da miedo", pensaba la pobre madre desconsolada porque su niño no temía a la noche, sino al día. Ella estaba preparada para proteger a su hijo de la noche, pero, ¿cómo proteger a alguien del día? Y solo se le ocurrió una manera: ella sabía que a los niños hay que dejarlos en su habitación por las noches y calmarlos para que se les quitara el miedo a la oscuridad; así que preparó un buen cuento y se decidió a sacar a pasear a su pequeño al parque a pleno sol. 
"Hoy hace un día precioso y no hace frío. Espero que esto le ayude" pensaba la madre mientras colocaba a Víctor en su carrito a oscuras en su casa. Abrió la puerta que da a la calle y dio unos pasos. El pequeño empezó a sollozar levemente en cuanto percibió el solo reflejo del sol en los azulejos de la entrada. La mujer cerró los ojos, tragó saliva y se decidió a llevar a cabo su plan.
Ya completamente fuera de la casa echó a andar con el carrito hacia el parque. Y Víctor ya no sollozaba, sino que lloraba a pleno pulmón. Era un llanto desgarrador muy agudo. El miedo se clavaba en sus ojos azules con una mirada de auténtico terror. Aún no hablaba, aunque pronunciaba algunas palabras: "no, mami, no" se podía escuchar de sus pequeños labios. La pobre madre estaba angustiada, pero sabía como tantos otros padres que el paso era necesario. "En seguida se calmará" se repetía la mujer. Sacó el libro de cuentos y empezó a leer: "érase una vez...".
Pero el pequeño, lejos de calmarse, aún lloró y gritó más fuerte. Su terror era tal que incluso parecía que se estaba quemando bajo el sol. Rojita la piel, los ojos encendidos y sus manitas aferradas a la mantita, parecía que en realidad el sol lo mataba. Y su madre se asustó de verdad. Dejó el libro de cuentos y se dispuso a abrazarlo sin notar ningún cambio. Desconsolada imploró auxilio aunque no sabía bien a quién porque estaba sola. Y entonces ocurrió el milagro.
La noche había estado protegiendo y mimando a Víctor en la distancia del cielo. Oía sus quejidos y le susurraba canciones en la oscuridad. En el aire ponía la noche su voz y con él llegaban a los oídos del pequeño Víctor los cuentos y las nanas. Ella lo protegía igual que lo hacía su mamá. Y cuando oyó llorar de esa manera al pequeño y a su madre, no pudo aguantar sus ganas de bajar a la Tierra. Y se presentó con su vestido negro en el parque donde se encontraban. Tocó al pequeño y le dio una capita de protección: su piel se tornó del color de la noche y sus ojos, antes del tono del mar, ahora eran dos avellanas. Y Víctor, con este escudo dejó de temer al día.
La noche nos protege a todos con su oscuridad, para que no nos vean los temibles monstruos que pueblan el mundo. También nos permite soñar y con el aire que a veces nos asusta cuando se cuela en las ventanas, nos cuenta cuentos y canciones. No hay que temerla, como no hay que temer al día. Por eso, la noche a aquellos niños que tienen miedo de la luz, les da su capa de color oscuro. Y así esos niños no tendrán jamás miedo del día ni de la noche.

lunes, 17 de marzo de 2014

Soneto I

¿Puede una mirada salvar el mundo? 
¿Puede un niño fijar un nuevo cielo? 
¿Puede una lágrima apreciar el hielo? 
¿Puede el aire demente ser fecundo? 

Depende del ojo meditabundo; 
de historias agrias o de caramelo; 
de la fuerza del empuje y del celo; 
del amor en definitiva. Hundo 

mi alma en tus fuertes ojos como el mar, 
mis ganas en tus garras de felino 
mi cuerpo espera cauto tu condena. 

Y una mirada el océano va a calmar 
un zarpazo aturdirá el desatino
y el amor tejerá sutil cadena.

domingo, 9 de marzo de 2014

Kyrie Eleison

Beata María, nunca fui especialmente hombre de bien. Ni caminos rectos, ni bendecidos. Los atajos son cruciales para mi existencia y los saltos y las carreras. Perdóname que no crea en unos principios que considero obsoletos. Es mi culpa, mea maxima culpa.

Grande María, que de gracia dicen que eras tú llena. Permíteme un instante para vacilar, para vacilar y dudar de mí mismo. Solo este instante, solo un instante. Un momento, nada más. Pero que no se descuide el tiempo, pues en su regazo duermo latente a expensas de lo que haga ese alma que con su silencio corrompe el ruido y cuando habla tiemblan las montañas. Cúbreme con tu velo de piedad, nunc et hora mortis meae...

Ave María, tu dulzura es eterna. Mas no puedo seguir escondiendo que las cosas han cambiado. En mi virtud se escondieron ladrones que desmiembran mis aposentos internos y trasladan los restos hacia su guarida secreta. Y la distancia es enorme. Muy grande, como tú benedicta in mulieribus...

Dulce María, protectora de los inocentes. Protege a aquellos que en su indecencia se cubren de virtud, cuando lloran sin piedad, a expensas de un trágico final que esperan para otros. Dales aire, cuando les falte. Bendícelos con tu grandeza y reúnelos en tu seno, porque son almas tristes que necesitan de una protección extrema: ora pro illis pecatoribus...

Myriam era tu nombre original, puro y virginal. En tu seno guardaste al que se dijo era el hijo de Dios. Ten piedad te ruego cuando dudo de su condición, mas aún así considero grande su labor, aunque no santa. Absolveme...

Que el señor se apiade de ellos, de aquellos que condenan las luces eternas. Que se apiade Él si existe su santa cátedra allá en los reinos celestiales... Kyrie Eleison

María, te hago cómplice de mi destino en este momento, en este lugar, en este estado...Kyrie Eleison

Que se apiade la corte divina de estas almas corruptas, porque yo no lo haré más...Kyrie Eleison

Que se enfrenten a su destino de una vez...Kyrie Eleison

Y por todas... Seculo seculorum, AMEN

2009

lunes, 3 de marzo de 2014

Celebración

"Los caminos del Señor
son inescrutables".
Eso dicen algunos,
otros prefieren pensar
que el destino es solo eso:
DESTINO.
Viaje de ida, una ubicación,
RUMBO.
Pero, ¿dónde se quedan
las palabras?
¿Dónde los sentimientos?
¿Dónde te quedas tú?
¿Cambian los sentimientos 
en algún punto del ciclo?
Puede que esta sea la verdadera
prueba de fuego,
OJALÁ.
Prevalece la mentira del alma,
la verdad es austera y no se hace
oír. Una incógnita inescrutable;
tan inescrutable-
mente sometida a reglas,
JUEGO.
Celebremos que nos hemos 
encontrado, amigo.
Celebremos la vida esta
y aquella y la de más allá.
No te calles, dilo.
Dilo, aunque sea una vez
Con eso bastaría.
Sobraría.
"Los caminos del Señor
son inescrutables".
Eso dicen, pero no les creo.

martes, 25 de febrero de 2014

Control de superpoblación

Los zorros de la comarca de Zorrolandia se han reunido esta mañana para debatir cómo controlar la superpoblación humana. El consejo del Consistorio propone una ley especial de apertura de veda para poder permitir la caza de humanos de manera indefinida. Según fuentes del Consistorio, la plaga de humanos "es terriblemente dañina y la superpoblación empieza a estar descontrolada". 

Todo parece indicar que la ley propuesta saldrá adelante con los votos a favor del Partido Popular Zorruno y del Partido Obrero Vulpejo puesto que suman mayoría. En contra votarán por considerarlo un "acto no zorruno" Iniciativa Zorruna Verde y el Partido Humanista. Estos grupos esgrimen que es una falta de zorrunidad la caza y matanza indiscriminada de humanos.

A las puertas del consistorio un centenar de vulpejos pro-humanos se han manifestado en contra de tan "inzorruna" ley, según sus propias palabras. La población humana en el mundo se cuenta hoy en día en más de siete mil millones de individuos y las madrigueras que construyen resultan dañinas para numerosos ecosistemas y están empujando a otras especies hacia el abismo de la extinción por usurpación de ecosistemas. En cuanto a los daños a los zorros, los humanos, según argumentan algunos campesinos, les están quitando el sustento de ovejas, así como de vacas y cerdos. 

Para Europa Press, L'Écrivain Noir, desde Zorrolandia


lunes, 17 de febrero de 2014

Un día cualquiera

Silencio… El aire sopla… Se cuela… Por la ventana… Suspiros…

Y toca el despertador que detonando una desternillante melodía te saca del profundo sueño que te embriagaba, que te envolvía para llevarte a la vida del mundo, y te cepillas, te aseas, te peinas y te vistes mientras un ruidito sordo te indica que tienes que comer y comes para hacer hueco en tus entrañas, pues tienes que irte rápidamente, la vida te espera en un frenesí, que no para que se contagia, vuelan las horas, estudias o trabajas en un colapso de tiempo fugaz que se eterniza por momentos que se hace corto y que queda muy largo, demasiado largo para todos, para él, para mí, para ti.

Las dos… Hora de comer… Es una alivio… Y vuelta a empezar con la rutina de la tarde, un breve lapso que te endulza por instantes pero que te endurece el ánimo porque enraiza con la pasión de ese trabajo que en la tarde aún rezuma más sabor de aburrimiento, constantes, vibrantes, movidos, absurdos movimientos que te hacen continuar en el frenesí de la vida, que no para, que sigue, que continúa y de pronto… De pronto… Un beso… Al calor del atardecer.

Y corren ríos de sangre por mis venas  que enfurecen el ánimo y lo salvaje me invade en un ansiado frenesí. De locura, de tormenta, de furia desmedida, de pasiones y de logros y de suspiros a la brisa. Alientos unidos en un solo gemido que resisten la torpeza de un torpe combate en frenesí austero de completa autonomía de dos cuerpos que se afanan por conquistar al otro en una batalla de calor ardiente y de fuego pasional en una tarde de sabores salados que recorren la cara y el cuerpo y lo empañan de furor y lo calman al unísono con el aliento en boca… Y se calma… Viene la calma… Cierras los ojos… Y te entumeces… Te sumerges… En el instante… En este instante… 

Empieza de nuevo el giro de la pasión, en embriagadas embestidas que dan sentido a este corazón. Late, lates, late, lates. Gimes y suspiras; gimo y suspiro, una y otra vez, otra vez y... Otra vez... Siempre, otra vez... Cuando...

Los latidos frenan…

Frena el tiempo…

Suave…

Lento…

Bostezas…  

Oyes… Callas…

Cierras los ojos…

Hasta el día… siguiente…

sábado, 15 de febrero de 2014

Baile sombrío

Caminaba con paso sereno por las calles de la sucia ciudad europea. Miraba a un lado a otro ensayando muy bien cuál iba a ser su coreografía una vez saliera a la avenida principal: paso firme, decisión en el torso, mirada firme y segura, hombros y espalda rectos. Era consciente de que en ese baile sombrío se la jugaba; se jugaba ser otra vez quien era.

El mar volvía a ser su confidente y el oleaje tras de sí formaba mantos de espuma que susurraban en un idioma que solo él descifraba. "Ahora... ahora... ahora... es el momento de volver... a casa...". No tenía la intención de traicionar a su fiel amigo. Esta vez no, ya lo hizo en el pasado y no estaba dispuesto a volver a hacerlo.

Su paso se dirigía hacia luces extrañas que revoloteaban a color extenso. Luces que creaban sinuosas sombras que fornicaban con el mobiliario urbano en una orgía desenfrenada y lasciva. Porque la lascivia era el gran pecado de esa sucia y asquerosa ciudad. La puta de Europa, como la llamaban. Y el mar clamaba su venganza sobre esa urbe de pecados infinitos que eyaculaba en las playas vejando la santidad de las aguas marinas.

Seguía avanzando y en la esquina iluminado, se le vio entero. El caballero gris se plantó en esa esquina esperando unos segundos de expectativa y se dispuso a caminar tal y como había practicado. Con unos pantalones ceñidos y oscuros, camisa negra y gabardina gris abierta, representaba el luto de un mar por su constante violación. Armado con dos revólveres ceñidos al cinturón comenzó su baile sombrío.

El niño miraba por la ventana como un loco disparaba a diestro y siniestro a través de la avenida. las calles se teñían de rojo y los gemidos de antaño se volvieron gritos y sollozos. La lujuria pasó a ser tristeza en un bang y la oscuridad era escarlata. Abrió bien los ojos, su niñez se tornó infame en ese momento. Y percibió el olor de la muerte.

El mar quedó contento, mucho más abajo. Las playas teñidas de sucio blanco, ahora estaban pintadas de carmín. De suculento malva. Y el rugido de las olas se elevó sobre los llantos de los cadáveres.

jueves, 13 de febrero de 2014

Otra vez

Ven, te estoy buscando.
Quiero que vengas y me cojas.
Devórame, a trozos pequeños
para luego mondarte los dientes.
Ven, por favor, me entrego.
Quiero que me cojas y te vayas.
Devórame los intestinos,
metro a metro, gramo a gramo.
Recuerda estirar bien.
Ven, que quiero jugar a un juego;
un juego en el que siempre pierda.
Solo ven y devórame la sombra,
que no se proyecte más.
Que vengas, he dicho,
cómete esta alma a sorbos.
Disfruta mientras me consumo,
alégrate mientras me pudro,
duérmete mientras agonizo.
Pero, sobre todo, vomítame al final,
que alguien puede volver a usarme...
...Otra vez.


L'Écrivain Noir, 2014.

martes, 11 de febrero de 2014

El sueño de un niño

Hechizado por la magia de Whitman, desentrañada gracias a la gran Lana del Rey, me pregunto cómo la nostalgia puede convertirse en un Peter Pan embaucador, en un Alfanhuí inmortal o en un Pinocho que no quiere ser de verdad.
Pero, esa nostalgia ¿es de un tiempo pasado mejor? ¿de un recuerdo que emerge con un toque sensitivo cual madalena de Proust? ¿de un momento mágico? ¿o de un mal menor?
No sé del mundo mucho más que un perro, una cigüeña o un pez frito. Sin embargo, a veces creo en un Dios universal. Y su forma, como buen ente del imaginario, es la de un niño pequeño.
 

"¿Qué soy, después de todo, más que un niño complacido con el sonido de mi propio nombre?" Lo que soy después de todo (W. Whitman)